Desde que empecé a escribir artículos para mi blog, me he centrado especialmente en la alimentación como pilar básico de nuestra salud.

Alguna vez, también he mencionado la importancia de las emociones, pero nunca he profundizado en este tema.

Hoy quiero hablar especialmente de las emociones y cómo nos afectan a nuestra salud, especialmente, a nuestro sistema digestivo.

Quiero hablar de las emociones porque son esenciales y porque, en gran parte, nuestro estado de salud físico depende de ellas. Y debemos ser conscientes de ello.

Alguna vez, estoy segura que te habrá pasado alguna situación parecida como la que ahora te voy a contar:

Estás nerviosa porque tienes que hacer algo importante. Y los días anteriores a este evento importante (ya sea una prueba médica, un examen o una cita importante),  los nervios no te dejan en paz y curiosamente vas al baño varias veces al día o tienes malestar digestivo. ¿Te suena?

Y es que, estos estados nerviosos afectan directamente a nuestro bienestar digestivo ya que hay un vínculo directo entre el cerebro y el sistema digestivo. Así pues, estos nervios nos producen una serie de síntomas como dolor abdominal, diarrea, malas digestiones, hinchazón…

¿Es grave esta situación?

Esta situación, de manera puntual, no llega a ser alarmante, aunque siempre debemos ser conscientes y aprender a gestionar mejor los días de nervios o ansiedad.

¿Cuándo se transforma en una situación preocupante?

Cuando este estado de anisedad se cronifica.

Por ejemplo, este estado se cronifica cuando estamos en una situación que nos disgusta o nos estresa de forma permanente.

Entonces, esta situación no es nada favorable para nuestro organismo. No estamos bien emocionalmente y a consecuencia se desequilbra a nuestra salud física.

Si hemos comentado que un día de nervios afecta al funcionamiento de nuestro sistema digestivo. ¡Imaginate si este estado dura días o meses!

Se acaba produciendo un desequilibrio digestivo crónico y más complejo, como el conocido colon irritable.

¿Qué podemos hacer frente esta situación?

  1. Ser consciente de la situación y aceptar el momento en el que te encuentras.
  2. Valorar las posibles soluciones que existen para reconducir la situación.
  3. Si la solución es a largo plazo, durante el proceso, hacer actividades que te ayuden a relajarte, ya sea yoga o hacer algún deporte que te ayude a desconectar y tranquilizarte.
  4. Si no sabes como solucionar, pide ayuda. Explícalo a tus mejores amigos, tus padres, tu pareja, a tus compañeros o a la persona que te haga sentir bien. También puedes pedir ayuda a un profesional,  ya sean terapeutas o psicólogos.
  5. Y aunque a veces, en estos momentos no apetece tanto y es más difícil, es importante que no te olvides de la alimentación. En este caso, te aconsejo que consultes con un profesional para asesorarte bien y acompañarte en este proceso.

Como ves, cuando hay un colon irritable con una causa emocional, aunque la alimentación siempre es importante, en este caso, la clave para solucionar el desequilibrio es reconducir el estado emocional y la situación que lo produce.

El tratamiento ideal debería ser integral, teniendo en cuenta la parte emocional y la alimentación.

Espero que este artículo te haya sido útil.

¡Te deseo mucha salud!

Irene.

 

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