nMWfoylJrJxRBcEOlR0b

En este artículo, quiero hablarte de la importancia de las emociones en relación a la alimentación.

A lo mejor pensarás: ¿Y qué tiene que ver las emociones con la alimentación? ¿Y con la salud?

Pues la verdad, quiero decirte que las emociones o mejor dicho, tu estado emocional afecta directamente a la gestión de tu alimentación y tiene consecuencias en tu salud.

Y quiero hablarte de este tema porque realmente lo considero esencial.

¿Te has dado cuenta alguna vez que es más difícil mantener buenos hábitos

cuando estás en un período de ansiedad o tristeza?

Muchísimas veces, en mi consulta, me he encontrado con mujeres que desean perder peso.

Revisamos los hábitos alimentarios y casi siempre hay un o dos momentos del día dónde aparece la ansiedad por comer “algo dulce”.

Cuando analizamos la situación, finalmente sale una situación personal estresante que lleva al deseo compulsivo de comer algo (especialmente dulce).

¿Y, qué se puede hacer al respeto? ¿Qué es lo más importante?

A continuación quiero darte 9 consejos que pueden ayudarte a gestionar mejor esta situación:

  1. Toma conciencia de la causa real de tu estado emocional. A veces vamos con el piloto automático y no nos damos cuenta de qué es lo que nos causa malestar en nuestro día a día.
  2. Ten paciencia contigo misma. No quieras cambiar tu situación de un día para el otro. Toma el tiempo que necesites.
  3. Si estás en una situación personal difícil, no te impongas seguir un plan alimentario al 100%. Cuando estamos tristes o estresadas, muchas veces nos apetecen alimentos poco saludables y si es así, primero acepta tu situación.
  4. No te castigues ni te culpes. Si caes en la tentación de comer unas galletas o un trozo de pastel, no te culpes. Cuando te sientas mejor emocionalmente, podrás gestionar mejor tu alimentación.
  5. Escúchate y reflexiona sobre cómo puedes mejorar tu situación actual. Pregúntate: ¿Qué necesitas realmente? ¿Qué necesitas cambiar en tu vida?
  6. Haz una lista de acciones que puedas hacer para mejorar tu estado emocional. Aunque a veces sea difícil, seguro que puedes hacer pequeñas acciones para mejorar tu situación personal o estado emocional.Por ejemplo: hacer clases de yoga o relajación si necesitas calmar tu mente, clases de baile si necesitas desconectar de tu trabajo, hacer respiraciones durante la jornada laboral si tienes mucho estrés…
  7. Pasa a la acción con pequeños pasos. Si realmente necesitas cambiar algo en tu vida, empieza por hacer un pequeño primer paso que te lleve al cambio que deseas.
  8. Pide ayuda a un profesional si es necesario. A veces, no podemos o no sabemos cómo gestionar algunas situaciones personales o cómo gestionar un estado emocional como la ansiedad o la tristeza. Si te resulta difícil gestionar esta situación, no tengas miedo en pedir ayuda a un profesional como un psicólogo, un coach o un terapeuta.
  9. Cuando te sientas mejor con tu situación personal y estés más tranquila, empieza a poner más orden en tu alimentación diaria. Cuando te sientas mejor contigo misma, te será mucho más fácil gestionar unos hábitos saludables y te darás cuenta que ya no necesitarás comer ciertos alimentos que antes necesitabas.

 

¿Cuál es la conclusión?

La alimentación es un pilar básico para tu salud, pero si tu estado emocional no te acompaña, muy difícil será mantener unos hábitos 100% saludables.

Por lo tanto, cada día estoy más convencida de que es básico cuidar tu estado emocional y mental, para poder alimentarte de forma adecuada y mantener un cuerpo-mente saludable.

Espero que este artículo te haya ayudado.

Si te ha gustado, puedes compartirlo en Facebook 😉

Un abrazo,

Irene Garibaldi.

Pin It on Pinterest

Share This